Chistes de Jaimito

En ésta categoría hay 2615 chistes, ordenados en 262 páginas.

Jaimito se sube a un bus de dos pisos y el conductor le dice que
baya arriba que es más cómodo Jaimito sube y baja insultando a el conductor ''me cree huevón allá arriba no hay conductor'' XD

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Pepito le dice a su profesora:
-no es igual anolizo que ano lizo y también tubérculo que ver tu culo.
viene jaimito le dice también
-no es igual tu hermana en el jardín del Edén que a tu hermana le den en el jardín

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El padre le pregunta a Jaimito, "¿Como te fue en tu primera clase de futbol?"

Jaimito le responde, "¡Re bien, metí 7 goles!"

"¡Muy bien, Jaimito! ¿Cuanto salieron?"

"Pues perdimos, 7 a 0."

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- Oye Jaimito, ¿a ti qué te dio el segundo problema?
- ¿A mí? Infinito.
- ¿Sólo?

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-Mujer: ¡Amor de mi vida! ¡Jaimito! Hoy es el día en el que vamos a ver a mi mama. Espero que hayas llevado el carro al taller como te pedí. Recuerda que no podemos darnos el lujo de quedarnos en un hotel si se nos descompone el carro.
-Jaimito: Este... Si lo lleve.
-Un momento más tarde:
-Mujer: ¡Coño, Jaime! Solo tenías que hacer una sola cosa. ¡Una sola cosa!
-Un par de kilómetros más adelante, encontraron un hotel y decidieron pasar la noche.
-Recepcionista: Oh, nuevas víctimas. Oh, digo, huéspedes. Bienvenidos al hotel Tecojohorita. ¿En que puedo ayudarles?
-Jaimito: Mire, buen hombre. Necesito una habitación. Deme la mas económica que tenga. Veo que este hotel es de pedorraje y no tenemos tanto presupuesto.
-Recepcionista: A ver que le dice el sistema. Perfecto. Aquí hay una. El botones os llevará a su cuarto. Mañana le dejaremos la factura en la puerta.
-Jaimito: Mierda, esto se ve algo caro.
-Al llegar la mañana:
-Al dia siguiente, la factura estaba en la puerta como le prometía el recepcionista. Jaimito la levantó y leyó de inmediato el gran total.
-Jaimito: ¡Oiga! ¡He estado leyendo la factura y aquí hay cosas que están equivocadas!
-Recepcionista: A ver, ¿en que puedo ayudarles?
-Jaimito: ¡Mire! Aquí dice: Uso de la piscina: 1000 dólares. ¡Ni yo ni mi mujer hemos usado la piscina ni un solo día!
-Recepcionista: Oh, ya veo. Pero, ¿qué le puedo decir? Hay piscina. La tenía a su disposición y si no la ha usado, es su problema.
-Jaimito: ¡¿Quién dice: Uso de cuarto de juegos y bar: 2000 dólares?! ¡Ni siquiera sabía que existía eso!
-Recepcionista: Mire joven, pero el cuarto de juegos y bar existe y si no lo ha usado, es algo que a nosotros no nos importa. Es su problema.
-Jaimito: ¿Qué me dice lo de: Entradas al cine para ver la película de ''Puto Pelo contra las momias? ¡No hemos visto esa película y ni sabíamos que el hotel tenía cine!
-Recepcionista: ¿Qué quiere que le diga? Ahí está la sala de cine. Ahí la tenía.
-Jaimito: Por último, aquí dice: Uso del gimnasio: ¡¿400 dólares?! y ¡ni yo ni mi mujer hemos usado ese gimnasio!
-Recepcionista: ¿Y del tamaño de este gimnasio? Mire todas las máquinas. Si no lo ha usado, es algo que a nosotros no nos importa.
-Jaimito: Bien, bien. Entonces la cuenta asciende a: 5000 dólares, ¿verdad? Pues aquí les dejo 1 dólar y cerramos la cuenta.
-Recepcionista: ¿Que? ¿Cómo ha dicho?
-Jaimito: Lo que ha dicho.
-Recepcionista: ¡Pero faltan 4999 dólares!
-Jaimito: Así es, pero lo que cobro para tener relaciones sexuales con mi mujer.
-Recepcionista: ¡Pero si no la hemos tocado! ¡Les juro que ningún empleado de este hotel les ha hecho el menor intento de ponerle un dedo a su mujer!
-Jaimito: Así es, pero ahí la tenían. Si no lo han hecho, no es nuestro problema.

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- Seño, una pregunta.
- ¿Sí, Jaimito?
- ¿Por qué el examen no traía preguntas sobre su vida, si es de lo que más ha hablado durante el trimestre?

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-Jaimito amaneció con una cruda en un parque. Poco a poco se le fueron viniendo las imágenes de lo que sería un fin de semana de locura. Jaimito se fue a su casa, se puso ropa, y ante la cruda moral, no le quedó otra de más que ir a la iglesia con la intención de confesarse, porque se sentía muy arrepentido de lo sucedido.
-Cura: Bienvenido a la casa del Señor. Por favor y junio, dime tus pecados.
-Jaimito: Padre, he venido porque la verdad tuve un fin de semana de locura y pues, me confieso que, me robe una gallina.
-Cura: ¡Demonios, Jaimito! Recuerdo todas las locuras que has hecho en tu vida, y robar no es algo característico en ti. Por favor, reza 6 padrenuestros y 10 aves marías y que devuelvas el ave a su dueño.
-Jaimito: Pero padre, usted no lo entiende. El hambre es **** en la pega. Lo siento, pero, me comí la gallina.
-Cura: Pero, ¡que demonios! Reza 10 padrenuestros y 20 aves marías. Además, quiero qué hagas gárgaras con agua
bendita, y dale 20 dólares al dueño de la gallina.
-Jaimito: Ok, perfecto, pero padre, tengo un pequeño problema. Estaba muy borracho cuando la robe, que no recuerdo ni a quien se la quité.
-Cura: Pero, ¡que demonios! ¡¿Que clase de ser humano eres?! Ahora te voy a pedir que reces un rosario completo, que hagas gárgaras con agua bendita, que agarres 20 dólares y a la primera persona que te encuentres al salir de la iglesia, se lo das en penitencia.
-Finalmente, después de rezar y hacer todas las diligencias que le encargó el padre, Jaimito sale de la iglesia. Después de caminar varias cuadras, Jaimito se encontró con una mujer. Ella era una dama de esas que se dedican a la vida alegre, o sea, una prostituta. Jaimito, dispuesto a cumplir con el resto de su penitencia, le da el dinero a la mujer.
-Jaimito: Tome, amiga, 20 dólares.
-Prostituta: No, papacito, son 50 dólares.
-Jaimito: ¡Ey! Pero ¿cómo que 50 dólares? El padre me dijo que 20.
-Prostituta: No, amiguito, son 50 dólares. El padrecito es cliente de hace muchos años, por eso le hago descuento.

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-Benito Carlos del Toro tenía varios días de que le dolía mucho la cabeza y a pesar de que había visto a varios especialistas, estos no podían quitarle el malestar. Le habían dado toda clase de tratamientos, pero el dolor seguía. Un día, caminaba por la calle con la cara que mostraba muchos signos de dolor y se encuentra a Puto Pelo y este le dice:
-Puto Pelo: Veo que tiene mucho dolor. Si me das dulce de leche, te puedo decir el nombre de un doctor que te puede curar.
-Y Benito le dio dulce de leche.
-Puto Pelo: Ve con el doctor Zacarías Bello Delano.
-Don Benito: Pero, pero, ese es un veterinario.
-Puto Pelo. Ve con él. El te curará.
-En su desesperación, Don Benito Carlos del Toro pensó que no tenía nada que perder. Así que se fue directo a la clínica.
-Zacarías: Eh, le voy a ser honesto. Yo ni siquiera soy veterinario, pero, déjeme examinarlo.
-Después de examinarlo le comentó:
-Zacarías: Mire, yo tengo la solución a su problema. Es muy fácil, lo he resuelto con diferentes caninos. Ay uy, perdón, personas. Su problema se resuelve castrándolo.
-Don Benito: ¡¿Que?! ¡¿Usted establemente?! ¡Jamás voy a permitir que me corten los huevos y el ****! ¡Me largo de esta pocilga!
-Don Benito se fue a casa resignado, pero desafortunadamente Don Benito seguía con su problema: los dolores de cabeza. Ya desesperado y después de evaluar los pros y contras de la castración, acepta el remedio y se dirige a la clínica para probar su última opción.
-Don Benito: Pero, ¡que carajo! ¡Yo no debería estar anestesiado!
-Zacarías: Oh, demonios, sabía que se me estaba olvidando algo.
-Después de una cirugía de 2 horas, se queda sin **** ni testículos. Unos días más tarde, para su sorpresa, ya no le dolía la cabeza. Así siguió por algún tiempo, lo que le dio mucho ánimo y decidió ir con un sastre para que le hicieran un traje nuevo. Se sentía renovado. Así que decidió buscar a Puto Pelo para que le recomendara un sastre. Después de buscarlo todo el día, lo encontró en un reconocido bar.
-Puto Pelo: Si me das dulce de leche, te recomiendo un sastre.
-Don Benito: Mira, Puto Pelo, yo hablaba de ti de todas tus recomendaciones, pero después de que me recomendaste con ese hombre y me solucionó esos problemas de cabeza, lo único que tengo hacia ti son agradecimientos. Así que mande un tráiler de dulce de leche para tu casa.
-Puto Pelo lo mandó con Jaimito, el mejor sastre de la ciudad. Muy reconocido por la gente por su capacidad de detectar el gusto y las necesidades de las personas. Llega Don Benito y Jaimito le dice:
-Jaimito: Bienvenido. Pase usted, buen hombre. Si quiere un traje talla 38, yo se lo puedo hacer en 2 días.
-Don Benito lo podía creer. ¿Cómo podría Jaimito la talla sin haberlo medido? Entonces le pregunta:
-Don Benito: A ver, a ver, no lo entiendo. ¿Cómo le hizo para saber mi medida? A poco, ¿también sabe el número de talla de mi pantalón?
-Jaimito: Claro, yo se todo. Tengo muchos años de experiencia. Le puedo decir la talla del pantalón, la camisa, corbata y hasta la de los calzoncillos.
-Don Benito: Usted me está mintiendo. Lo dudo mucho. Pero, a ver, dime las medidas de todo.
-Jaimito: A ver, veamos: Zapato 10.5 americano. El pantalón de cintura 36 y de largo 32. La camisa al cuello 16.5 y de largo 15 pulgadas y sus calzoncillos son talla 35. ¿Cómo lo ve?
-Don Benito: Muy impresionante. Usted podrá ser un buen sastre, pero no le acierta todo. Ejemplo: Las medidas del pantalón, los zapatos y la camisa que dijo fueron correctas, pero con la medida del calzoncillo no acertó porque yo no uso 35. Yo siempre me pongo la medida 32.
-Jaimito: Se equivoca, amigo mío. Si usted usa calzoncillos talla 32, le va a apretar muchísimo los testículos y el **** y eso le va a causar unos dolores de cabeza insoportables.

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Estaba Jaimito con Pepito en un bar, cuando este le dice:
Jaimito: ¿Sabes, Pepito? Han abierto el restaurante ''Pida con poesía y se le atenderá con cortesía''. ¿Qué te parece si vamos?
Pepito: Muy bien. Pero tú pagas porque estoy más con el chavo del 8.
Pepito y Jaimito entran en el restaurante y se sientan en una mesa. Estaban haciendo gestos, pero nadie le atendía. Llega un mesero al lado suya y Jaimito dice:
Jaimito: ¡Eh, tu, mesero, te estoy hablando! Ven para aca.
Pero el mesero no les hacía caso. Pepito y Jaimito, ya furiosos, deciden irse del local, pero luego aparece 1 señor con 1 señora y se sientan en una mesa al lado suya. El hombre hace un gesto y dice:
José: Lero, lero, señor mesero.
En menos de un segundo, llega el mesero y dice:
Mesero: A sus órdenes, ilustre caballero. Aquí esta su mesero que los atiende con esmero.
José: Para mi sobrina cuyo nombre es Josefina, traiga un caldo de gallina, y para mí, que me llamo José, traigame una taza de café.
El mesero apunta el pedido y va a por ello. Pepito y Jaimito están estupefactos. Practican lo que han oído durante 15 minutos, y una vez practicado, Jaimito le dice al mesero:
Jaimito: Lero, lero, mesero ****.
Mesero: A sus órdenes, pinches comperos.
Jaimito: Para mi amigo Pepito, una carne asada, hijo de la chingada, y para mí, una pata de jamón, grandísimo ****.
Mesero: ¿Quiere una ensalada, hijo de la chingada?
Jaimito: Sí, pero sin vinagre, hijo de tu****madre.

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- Jaimito, ¿quién fue Juana de Arco?
- Una drogadicta, maestra.
- ¿¿De dónde sacas eso?
- El libro dice que murió por heroína.

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